María Elisa Pérez, dietista administrativa en el Hospital de la Concepción:
En la terapia médico nutricional lo que nosotras, como dietistas, hacemos es proveerle al paciente un plan individualizado de acuerdo a su estilo de vida, a su apetito y a la terapia farmacológica que está usando.
Se consideran sus gustos y sus preferencias, se le enseña a leer la rotulación nutricional y a entender o a identificar qué alimentos son convenientes para utilizar en su dieta y cuáles no debe utilizar. También se le orienta sobre el monitoreo continuo de su azúcar en la sangre y para que lleve un registro del mismo.
Básicamente, en eso consiste el plan de alimentación: en una guía individualizada en términos de las cantidades que el paciente puede ingerir en su dieta y en las cantidades de alimentos que va a incluir. Esta terapia nutricional se puede enfocar en el conteo total de hidratos de carbono, donde no importa el tipo de hidrato de carbono, si yo no me excedo de un nivel adecuado de éstos en el día, pues no va a haber problema.
Hay otra vertiente que es, entonces, educar al paciente en lo que se conoce como la lista de sustitutos diabéticos, donde el paciente aprende a desarrollar su propio menú, de acuerdo a sus gustos y a sus preferencias, y a evitar aquellos alimentos que tienen hidratos de carbono simples, que son los que van a afectar el nivel de azúcar en la sangre.